Dos meses estando sobria, como cuando uno es alcohólico, y
hace un tratamiento para dejar de beber en Alcohólicos Anónimos, cuando tiene
que hacer una lista de cosas para dejar de tomar y va contando los días en los
que no bebe. Dos meses en los que traté de salir adelante, tomar estrategias
para no sufrir, para no recordar, para no pensar. Me fui a la playa, respiré,
leí un libro, me contacté con la naturaleza, para no recordar todo lo que había
sufrido el año pasado; para no recordar ese pasado oscuro en el que toqué
fondo.
Volvieron los dolores de estómago, las náuseas, volví a
fumar, volví a llorar y a tratar mal a los que quiero, volví a fallar a una
reunión, y me quedé toda la tarde acostada angustiada; como en mis peores
momentos.
Bastaron tres días para que me rompieras la cabeza y me
recordaras los peores infiernos, en una catarata de insultos, de planteos, de
resentimientos. Volví a perder la calma que había construido en dos meses por
tres días de reproches.
Quería saber de vos, creía que estaba fuerte para saber cómo
estabas, si la vida te había cambiado, si estabas siendo feliz. La idea era
acercarme, poder ser tu amiga, no quería perderte otra vez.
Mi estrategia era hablarte, saber de vos, ver si habías
encontrado la paz, y quedarme, quedarme un rato, el tiempo que la vida o que
vos me permitieras; pero no fue posible. Otra vez el llanto, la amargura, los
reproches y todo lo que nos separó volvieron en la primera conversación. No
habías superado nada, claro yo tampoco, pero me sentía más preparada para
afrontar esto.
Las personas cambian, lo que antes pensaban pueden
cambiarlo, porque de eso se trata la vida, de cambiar, de evolucionar. Quiero
ser amada, quiero mejorar, quiero cuidar a mi pareja, quiero algún día tener un
hijo, que antes no lo quería, pero con vos. Lo quería con vos.
No podemos estar un día sin pelearnos, sin maltratarnos, el
paso del tiempo no nos hizo evolucionar, sino que nos hizo pararnos en el mismo
punto en que lo dejamos.
Ahora tengo que pensar en reconstruir los pedazos rotos
nuevamente, en curar esa herida que volvió a supurar porque no estaba mal
curada. En otra vez levantarme, en no caerme en una depresión, en no volver a
tomar más una puta pastilla que me haga olvidar.
Somos sombras de lo que fuimos, nuestras peores versiones,
insultándonos y diciéndonos las peores cosas, cuando en realidad deberíamos
amarnos, construir un futuro para los dos, evolucionar, dejarnos llevar por ese
viento al que le escribiste poemas, pero sé que en el fondo, alguna vez los
escribiste pensando en mi.
No se pueden armar los pedazos rotos porque están demasiado
astillados, y mi futuro tal como lo pensaba hoy es una utopía.

muy bueno ana
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