martes, 12 de enero de 2016

Historias




Maldito Estanislao Bachrach. Maldito. Maldito ¿Por qué tiene que venir alguien a decirme que lo que hacía hasta ahora no me hacía feliz?¿Por qué ahora tengo esta sensación de incertidumbre y estas ganas de hacer cosas que antes no hice?.
Un libro que cuenta una buena historia es increíble, pero si te deja un mensaje. es doblemente valioso. El tipo que es Dr en Biología Molecular de la UBA ente otras cosas, te plantea dudas en un libro, sobre la necesidad de salir de la zona de confort y de cambiar. Una palabra que oímos y repetimos pero en la mayoría de las veces cuando se lo reclamamos al otro,. CAMBIA porque así no estoy más con vos, CAMBIÁ, porque sino me voy. CAMBIÁ sino esto no sigue así.
El problema de conocerse mejor a uno mismo, es que descubre cosas que lo inquietan, que lo incomodan, que sabe que están ahí y que por distintos motivos prefirió quedarse en un estado cómodo, para no sufrir, para no mejorar, para no arriesgarse.
Me gusta contar historias. Soy una escritora frustrada, que se convirtió en periodista porque ama el relato. Recuerdo que cuando puse eso en una entrevista laboral, fue el enganche para obtener un puesto importante en una editorial de Buenos Aires; lo que no sabía era que lo que menos iba a hacer era contar historias.
No sé cuando todo comenzó a mecanizarse, cuando fue el momento exacto en que todo resultó ser una rutina. Observar un hecho, redactarlo. Buscar hacerlo rápido, porque todo tiene que hacerse rápido en el periodismo de hoy. Título, bajada, cuerpo de la noticia, foto; y a otro tema.
Y ahí comenzó mi infelicidad, o parte de ella. Mi trabajo no me hace feliz; dejé de estar tanto tiempo en la calle, para encerrarme en un escritorio y escribir de todo, de política, de fútbol. de perros, del clima, de cualquier cosa que la agenda lo marque.
"Solemos enfermarnos más seguido como consecuencia del estilo de vida que nosotros mismos elegimos y no por causas externas o  genéticas", dice el autor, en un pasaje del libro que remarco, porque amo remarcar libros y pensar qué cosas quiere decir.
El año pasado me enfermé cientos de veces, por no aceptar que no era feliz. No era feliz con mi pareja, no era feliz conmigo, no era feliz con nada, y mucho menos con mi trabajo. Pasaba horas escribiendo artículos periodísticos y renegando porque era lo único que hacía en mi día. Vivía para trabajar; siendo exigente, demasiado obsesiva.
Pero había días en los cuales no me podía levantar, no podía ir a trabajar a la radio, no podía pensar en poder interactuar, porque eso me provocaba una angustia tan grande que me repercutía en el cuerpo. Era como un mecanismo de respuesta, o de antelación. Un día mis muelas me hacían retorcer de dolor, otro mis ovarios me tiraban a la cama, en otro mi cabeza soportaba las peores migrañas, o hasta me descomponía minutos antes de salir. Nadie lo entiende, todos lo critican. Sólo el que pasó por la depresión puede comprender lo que siente una persona que queda atrapada en sus pensamientos.. en su infelicidad.
Mirarlo desde otro ángulo, desde otra perspectiva, me hace pensar en que todo puede revertirse; menos la muerte. Todo puede cambiarse, entrenando la mente y aprendiendo constantemente.
Quiero volver a contar historias, de hecho esta es una de ellas... me siento más feliz.

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