miércoles, 9 de diciembre de 2015
Chau morocha
El blog es personal. Lo uso para contar experiencias en general con aspectos de la vida, con enseñanzas y con frustraciones. Hoy quiero hablar de política, que también forma parte de eso.
Si sos anti K, no te va a gustar lo que voy a decir, por eso sugiero que no lo sigas leyendo, porque no lo vas a entender, aunque lo explique miles de veces.
Papá era radical, en el 83, tenia apenas dos o tres meses y me ponía una boina blanca para salir a victorear a Alfonsín, yo nací con la democracia. Papá era correligionario, tenía ideas muy claras acerca de la realidad y fue parte de la militancia de esa época. Recuerdo haber estado siendo una niña en los comités de la UCR.
Recuerdo también las largas discusiones con mi abuelo, bien peronista, que defendía los derechos que Perón les había dado, y en la mesa había grandes debates de padre e hijo. Es lógico que hubiese amado la política desde chica.
Pero no fue hasta que fui una adulta, hasta que me comprometí con ello. Soy distinta, siempre lo fui, aunque hay miles como yo, siempre pensé en que había que ayudar al otro, al que menos tenía, pero no sabía como. Busqué lugares de pertenencia y no los encontraba. No me sentía radical, tampoco comunista, no encajaba.
Un día, un hombre me cautivó con sus discursos, al principio lo rechazaba por esa concepción que tenía de chica que los peronistas eran los malos. Pero cuando, lo escuché hablar de derechos humanos, de bajar los cuadros de los genocidas, de desapegarnos de Estados Unidos, dije, por ahí viene la cuestión...
Pero no fue hasta que llegó ella, que mi cabeza se dio vuelta. Ella, una mujer en un mundo patriarcal, diciendo que los hombres la criticaban por sólo el hecho de ser mujer y que por eso sabía que le iban a hacer las cosas difíciles. La amé...
Me acerqué a un grupo, por casualidad de militantes pendejos de una agrupación que se llamaba Movimiento Evita, y fue la mejor decisión en años. Un grupo de pibes que tenían en claro que querían, que país querían, que defender, y donde estar. Mi amistad con ellos es una de las cosas que llevaré para siempre en mi corazón.
Fuimos al barrio felisa, hicimos copas de leche, buscábamos como conseguir facturas y plata para poder bancarlo, los útiles escolares con las clases de apoyo, porque sí señores, lo hacíamos por amor, no porque nadie nos pagara.Nos levantábamos a las 8 de la mañana para ir a militar, por amor.
después seguí con mi defensa a las mujeres, y crecí demasiado, de comprensión del empoderamiento de la mujer en todos los sectores y así lo milité y lo sostuve.
Me banqué que me digan choripanera, que me nantenían, las peores descalificaciones e insultos. Me alejé de muchos grupos de pertenencia y otros se alejaron de mí, incluso familiares, por lo que pensaba. Pero siempre seguí adelante, porque pensaba que la política es la herramienta para poder construir y si así no lo entendían, no tenía ganas de seguir discutiéndolo.
Vi a los gays celebrar que podían casarse, vi a chicos volver a estudiar, ví a personas como mi vieja que la peleó desde que mi viejo murió por el sueño de mejorar su casa poder tenerla gracias al Pro cre. ar, vi tantas leyes, tantos derechos que jamás pensé que podíamos conquistar después de un 2001 que nos dejó trocando comida, y viviendo con dos mangos. Yo estaba en el Club Argentino cuando la gente llegaba en masa a canjear ropa por comida.
Hoy me toca despedir a la mujer que me cambió la vida, o a la segunda porque en realidad mi mamá me la dio; me toca despedir a la mujer que me hizo crecer, comprometerme con el otro, a dejar de ser egoísta y pensar en el que no tiene, a bajarme de un caballo que nunca había comprado, porque no nací en cuna de oro de padres empresarios sino de padres laburantes.
Si no fuera por ella, quizás estaría mirando las cosas de afuera, o absorta en una burbuja frívola. Por suerte fui distinta, por suerte pensaba distinto.
No me voy a ningún lado, seguiré como siempre, "bancando los trapos", con mis compañeros, con mi otra familia de amigos militantes que la vida me dio. Seguiré reclamando cuando los derechos de los más vulnerables no se respeten, y putearé y pelearé cuando haya que hacerlo, cuando nos quieran llevar puestos.. ojalá que no sea así, quiero que a todos nos vaya bien, quiero que todos tengamos trabajo y podamos comer y no volver a esa época nefasta que fueron los 90 y los 2000.
Gracias por todo Cristina, hasta siempre, hasta nunca.
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En varias partes del relato me sentí identificado. ¡Hasta la victoria siempre compañera!
ResponderEliminarGenia Anabela y genia mamá calabaza!
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