domingo, 29 de noviembre de 2015
32 ... y el pescado sin vender
Hace tiempo que tengo ganas de escribir, y por que no hoy, cuando los sentimientos afloran y cuando uno quiere poner blanco sobre negro en situaciones de la vida que ocurren. Y que hablando con amigas mujeres, de mi edad noto que es preocupación, porque nos vamos poniendo grandes, porque empezamos a tener contradicciones entre lo que queremos, lo que sentimos, lo que vamos masticando y madurando.
Tengo 32 años, soy una periodista, creo que soy buena, capaz de proponerme cualquier cosa en el campo de mi trabajo, tengo sueños, metas, que aún no se han cumplido, quizás porque no tenían que darse o porque aún no es el tiempo.
Desde hace días que vengo sosteniendo en mi cabeza pensamientos que pasan continuamente, y tienen que ver con la cuestión de la maternidad. Creo que hoy puedo decir que soy una profesional con muchas aspiraciones, ganas de viajar, de vivir la vida, de conocer otros ambientes, otros lugares de trabajo, pero de repente, se me vienen a la mente, a veces porque lo pienso, y otras veces impuestas, el tema de ser madre.
Uno sabe que uno hoy puede decidir cuando ser madre, pero también piensa que hay una época para serlo, pienso en que el tiempo corre, y que hoy estando soltera, sería muy difícil poder tener una pareja y un hijo. Lo pienso, lo medito, y me pregunto si es lo que realmente quiero, o es lo que tiene que ser así. Como feminista que soy diría que no, que uno lo decide cuando tiene ganas, y hoy realmente no tengo ganas de serlo, porque soy egoísta y pienso en todas las cosas que me faltan por vivir y en la concreción de esas metas; pero siempre hay alguien que te rompe esa burbuja, o una imagen.
Me pasó hoy cuando estando en la plaza con mis sobrinas, vi padres y madres con sus hijos jugando, y se me hizo un nudo en la garganta, y apareció esa pregunta ¿Quiero yo esto para mí?, ¿Quiero tardes jugando con mis hijos? ¿Quiero desprenderme de mis metas para pensar en tener un bebé? No lo sé, creo que no, y vuelvo a amargarme por esa contradicción entre lo que quiero y lo que no quiero.
La maternidad visto del lado de mis amigas y de mi hermana es algo maravilloso, que tiene sus cosas, los chicos van creciendo y los padres son felices, completos, pero no se si estoy dispuesta a dar ese paso.
Claro que siempre alguien te lo recuerda, cuando estas de novia, te preguntan cuando te casas, cuando te casas ya te preguntan cuando vas a tener un hijo y cuando estas amamantando el primer hijo, te preguntan cuando viene el otro, y OJO si estas sola, las miradas prejuiciosas comienzan a aparecer, por que no te casaste, por qué no tenes pareja, por que estas sola. La sociedad no entiende que detrás de una mujer hay una historia, que hay decisiones que una toma porque considera que son más importantes que otra, sin embargo nunca falta el que te pregunta y vos para cuando.. 32 y el pescado sin vender.
Trato de reírme, de ser simpática, sin embargo ese prejuzgamiento me irrita, por que si decido o si decidí estar soltera es porque en este momento es lo mejor para mí; porque quizás al momento no encontré ese compañero que me complemente y por que sí, porque hablo de que me complemente y estoy siendo totalmente egoísta; pero necesito serlo. Otro día y en otro capítulo hablare sobre los hombres, y su terror a avanzar en una relación.
¿Soy acaso una mala mina, por que quiera conocer gente, disfrutar momentos, o tratar de entender los sentimientos masculinos?¿Soy una mala mujer, porque siento que a mis 32 no quiero ser madre?Después de historias lindas y otras fallidas quiero vivir mi vida como la siento, como tengo ganas y con quien tenga ganas de compartirla y dejar de preocuparme por lo que la sociedad me diga que tengo que hacer...
¿Estoy perdiendo tiempo? ¿Me arrepentiré de estas palabras cuando en unos años, quizás no tenga hijos y quiera tenerlos? No lo sé; es una de esas grandes preguntas y ansiedades que no me dejan dormir de noche... pero creo que tengo tiempo para descubrirlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario