domingo, 19 de diciembre de 2010

Cómo comprar una malla y morir en el intento


Espero poder acordarme de todo lo que pensé durante este fin de semana. Porque es mucho y cuando las horas pasan, la bronca disminuye.

Emulando una presentación de grupo de autoayuda, me presento, soy Anabela, y tengo entre seis y siete kilos de más, mi mayor pecado es ser fanática de las cosas dulces y los findes tengo debilidad por las mc nifica.

Soy rellenita, no tengo el cuerpo de una modelo de levis y tengo unas tetas bastante grandes, lo suficiente para haber sufrido toda la vida y haber sido blanco de innumerables cargadas y apodos

Hoy me sentí discriminada, y tuve que contenerme el llanto varias veces y morderme los labios para que no me viera la persona que estaba conmigo, y porque pensé, yo soy más que esto.

Sí. Soy más que esto, soy más que una modelo de rip curl, una porteña amoldada tan parecida a tantas porteñas que vi durante este fin de semana. Y no tengo nada contra ellas. Solo que las veo sacadas de un mismo molde con su delgadez, su pelo largo en forma de rodetes- su forma de hablar cerrando la boca y agregando eses en donde no son necesarias.

Pero no quiero hablar de las porteñas –sino que quiero hablar de esta práctica atroz que tienen las empresas textiles de imponer modelos de delgadez extrema sin pechos ni cola ni mucho mucho menos panza- y no me vengan a hablar de reducir costos porque cinco centímetros más de tela no le trae inconvenientes económicos a nadie, y además bien caras salen estas prendas-

Hablemos de las mallas o trajes de baño como les dicen estas mujeres que atienden estos locales donde las venden nota de autora, no les digas mallas porque te fruncen la nariz y te miran con cara de gorda estas out.


Los trajes de baño son diminutos, sin mencionar que hay marcas que solo te ofrecen hasta el talle M, o quizás las mismas casas q las venden solo hasta es talle-
La odisea de conseguir un traje de baño. Puede arruinarte un día en el que imaginaste sería perfecto. Recorrer decenas de casas de mallas rogando encontrar una q se ajuste a tus abultadas tetas, pidiendo resignada la más grande que tiene.

Todas las respuestas son similares. Te muestran un estante lleno de mallas diminutas con almohadillas enormes, armadas, que paso del año anterior este que todas las mallas son para nenas de siete años-soy como cualquier argentina. Somos pulposas porque imponernos algo que no somos, para que nos sintamos las fracasadas más grandes y corramos a hacer dieta para caber en esos mini pedazos de tela que nos venden a precios muy elevados.

No existe control sobre esta problemática, no sólo que la ley de talles no se cumple, sino que los diseñadores textiles cambian los talles y los hacen más pequeños. Existe una ley que no se cumple, y a diario mueren mujeres por trastornos alimenticios.

Para finalizar me retiro con un cántico de guerra: Rip Curl, Billabong y Dulce Carola vayànse a la puta que los parió

3 comentarios:

  1. Ja! Que bueno Ani...yo te entiendo a la perfección, y no tengo tetas ni estoy gorda (como vos tampoco) y tampoco me queda la ropa. Estoy harta de sentirme una bomba de grasa porque así la sociedad lo impone. Pero bueno...que querés...si la gente adora al forro de Tinelli que solo muestra un parámetro de minas perfectas y la gente compra...no se puede esperar otra cosa que esto. Igual no es de ahora, siempre estuvo esta "discriminación corporal", pero hoy en día está más marcada y jode soberanamente las pelotas.

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  2. Comparto absolutamente cada palabra Anita. Pero también creo que lo más importante de todo esto es saber quién es una, más allá de la imagen o la apariencia que tengamos (que por cierto es muuuuuuy linda).Eso es claro...pero yo tampoco consigo "mallas", tampoco remeras que no me hagan ver como una bondiola atada, ni hablar de pantalones que no dejen al descubierto el salvavidas que se nos hace a los costados, especialmente luego de la maternidad. Sigamos con nuestras convicciones...Besos

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  3. Como las dos chicas que firmaron más arriba, también yo te entiendo, y eso que en este momento no tengo kilos de más, sino en todo caso de menos...pero tampoco encuentro ni mallas, ni pantalones, ni remeras.
    No solamente porque generalmente NO tienen los talles, o son todos modelos iguales con rellenos que uno no quiere, o con estampado de flores de cortina de vieja que tampoco quiero, o colores asquerosos con volantes o moños por todos lados que menos que menos quiero, sino porque realmente no hay variedad.
    Es como si cada año se impusiera una moda, elegida por sabe dios qué enfermito mental, y a partir de ahí absolutamente TODO sigue esos parámetros y podés desgastarte los pies buscando otro estilo, otro tipo de ropa, o incluso lo que veías tanto en años anteriores y podés morirte en el intento.
    Y sí, los peinados y cortes son todos los mismos, la forma de vestir es idéntica (y pareciera a veces que la gente tiene problemas de vista y no se da cuenta la asquerosidad que se pone con tal de seguir estando "a la moda", mas allá de que todas las minas con las que te cruzás son iguales y sufrís de dejavu´s constantes), incluso los anteojos que te venden no salen de un cierto modismo.
    Juro que te entiendo, y me frustra, y no hace falta ni tener kilos de más ni estar sufriendo con la comida con tal de meterte en una malla. Yo aún hoy tengo mallas de hace vaaarios años, no por elección, sino porque no consigo otras.
    Y otro punto que va en la misma dirección: hasta el día de hoy no tengo ni un par de sandalias. No tengo, porque también en este rumbo se redujeron tan drásticamente las opciones, que no podés salir de los tacos insoportables, plataformas enooormes, cantidades infinitas de cintas que ya te hacen dudar si es una sandalia o una bota despedazada, o si una vez encontrás una sandalia común y chata, te viene con tachas...
    En fin, no estás sola.

    Beso

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